Breakbeat canario: Tenerife y la cultura de los ritmos rotos
Canarias, y en particular Tenerife, sostiene una cultura propia de old skool rave, hardcore, jungle, drum and bass y breakbeat. La prensa local ya trata ese lenguaje como parte del repertorio colectivo canario: en Tenerife hay piezas que funcionan en una boda y en el carnaval. Sus raíces se remontan al cambio de los ochenta a los noventa. Lo que está fechado con más claridad es el comienzo de esa década: la explosión del rave que el propio DJ Jonay sitúa en 1990, y su arranque profesional, que las crónicas fijan en 1993.
La singularidad no está en haber inventado un subgénero con nombre cerrado. Está en que, en la isla, el old skool rave, el hardcore, el jungle, el drum and bass y el breakbeat han funcionado como un mismo repertorio, mucho más permeable que el nu skool breaks internacional o que el modelo andaluz de ritmos rotos. Jonay ha trabajado todos esos terrenos. Las tiendas y los sellos que siguen activos en 2026 siguen vendiéndolos juntos.
Orígenes: del acid house al old skool rave
La ola llegó a Tenerife con selectores británicos que también trabajaban los clubes del sur de la isla. Jonay lo ha contado con una imagen local: durante años venía a Tenerife gente de toda Europa, y llamaban a la isla el patio del colegio de los ingleses, porque venían a divertirse en sus fiestas, en paralelo a las primeras raves de Inglaterra. El acid house, el hardcore y el breakbeat no entraron como una importación tardía del sur peninsular. Entraron por ese contacto directo con el Reino Unido, en un circuito insular pequeño y muy reconocible.
Su propia biografía publicada sitúa los primeros vinilos en 1991 y el debut, con doce años, en una matinal del Ku en 1992, a través de DJ Kruger. En noviembre de 1993, con trece, cobró por primera vez en el Pub Ensalada del kilómetro 2,5 de La Esperanza, luego conocido como K-2, de la mano de DJ Coco. Ese mismo entorno lo incorporó a la radio Universal Grooves 105.0, con Coco, Tap & Tan y Day-B. El hip hop, dice, no se le ha ido de los ritmos en ningún momento de la carrera.
Tenerife como núcleo histórico
El archivo público —nombres, fechas, carnaval, tienda, documental— es más nítido en Tenerife que en el resto del archipiélago. Santa Cruz es la ciudad del nombre. El sur, con sus clubes y su turismo europeo, es el lugar por donde el oído británico se instaló. La escala no fue la de las macrofiestas peninsulares. Fue la de una isla en la que unos pocos DJs podían volverse lengua compartida.
Eso no encierra la historia en una sola ciudad. La prensa habla de un repertorio colectivo canario, y la música circula entre islas. En el catálogo actual, la otra ficha canaria de este lenguaje es AndrewFx, de La Palma. El foco histórico que se puede narrar año a año sigue siendo Tenerife.
DJ Jonay y la construcción de un lenguaje local
Jonay Amador, DJ Jonay, nacido en Santa Cruz, es la figura con la que el público nombra el estilo. En la isla se pide a otros DJs «música rollo Jonay», y un tema puede describirse diciendo que «suena muy DJ Jonay». No es una etiqueta de un solo género. Las presentaciones profesionales lo sitúan en el old skool rave, el hardcore, el breakbeat y el drum and bass a la vez. En 2014 los International Breaks Awards lo distinguieron como mejor DJ oldskool y breaks a escala nacional. También ha sido señalado como mejor DJ de Canarias en los premios Click & Roll. Pincha en el circuito británico —Fantazia, Rejuvenation, Time Machine, Centreforce— y sigue siendo cabecera dentro del archipiélago.
El calendario local lo ha fijado. El 5 de diciembre, bajo la marca The Rave Kulture, es la cita anual de ese sonido en la isla; la prensa y la propia venta de entradas lo han descrito durante años como un evento que agota el aforo, con sala en el Gekko Club de Santa Cruz. El carnaval ha sido el otro escenario público: en 2023 el Ayuntamiento programó en Francisco La Roche una noche The Rave Kulture con Jonay y visitas británicas del old school, entre ellas General Levy. El nombre funciona como puente de edades: en la misma pista coinciden quien estuvo en las fiestas de los noventa y quien llega ahora.
El sonido canario: rave, hardcore, jungle y breakbeat
A qué suena esta escena se responde mejor con una lista de convivencias que con un bpm. El repertorio que la isla reconoce junta el rave de primeros de los noventa, el hardcore, el jungle, el drum and bass, el UK garage y el breakbeat. En las generaciones que publican ahora se suma un breaks de pista contemporáneo, a menudo con grave de bass y con memoria old skool en el mismo tema. Suga7 ha descrito su propia discografía en esos términos: épocas más old skool, épocas más 2-step y garage, épocas más breaks, sin soltar el ritmo roto.
Esa permeabilidad separa a Tenerife de dos mapas vecinos. El nu skool breaks internacional se organizó como un producto de club más limpio y más cerrado. El breakbeat andaluz se organizó como cultura de masas, con radio y carretera. Aquí el oído siguió siendo el del old skool británico, y las categorías se pisaron. Una tienda de 2026 que se anuncia especialista en breakbeat y hardcore, y que a la vez lista jungle, drum and bass, UK garage y breaks, está describiendo el mismo continuo que Jonay ha pinchado durante treinta años.
Rave Kulture y la memoria de la escena
Jonay es el impulsor de Rave Kulture, el documental dirigido por Eduardo Cubillo y presentado también como Rave Culture: A New Era. La idea es suya. Con Cubillo, compañero de instituto, decidió contar el nacimiento de la cultura rave y a sus primeros protagonistas, con Inglaterra como tablero principal. El peso del relato cae en los productores, DJs y creadores del binomio breakbeat-jungle, e incluye cómo la ola llegó a Tenerife a través de esos selectores británicos del sur.
A finales de 2025 la película inició sus pases en Canarias: un pase privado en el TEA, luego el Espacio Price y los Multicines Alcampo de La Laguna. En 2026 seguía de viaje, con presentaciones anunciadas en Londres, Ámsterdam, Nueva York y otras ciudades, mientras Jonay pinchaba el carnaval y una cita de Centreforce en Londres. El documental cuenta el origen británico porque un DJ de Tenerife quiso dejar registrada la cultura de la que la isla se apropió.
Una escuela más allá de un solo DJ
Peejay, también de Tenerife, empezó a principios de los noventa en la fiebre del acid house, pasó por el breakbeat y el hardcore y más tarde se inclinó hacia el house y el techno, sin dejar el vinilo ni las referencias old skool. Quienes siguen la producción hardcore de las islas lo sitúan en esa escuela tinerfeña. El dato evita leer treinta años de cabina como la biografía de un solo nombre. Hubo una generación que aprendió el ritmo roto cuando el rave británico llegaba al archipiélago, y que ha seguido publicando décadas después.
La llegada del breakbeat andaluz
Suga7 —Agustín López, Tenerife— permite fechar el encuentro con el sur peninsular sin convertirlo en el origen de la isla. En una entrevista de 2026 contó que lo que le llevó al breakbeat fue el drum and bass, y que antes de ese breakbeat lo que más le gustaba era el drum and bass y el old skool, cuyos primeros pasos conoció en Canarias. El breakbeat «en toda su esencia», dice, lo descubrió más tarde, en 2011, gracias a un amigo que trabajaba en Andalucía y, al volver a Tenerife, traía sesiones de DJ Rasco, DJ Man y Anita Breaks.
Esa tradición local precedió, al menos para una generación de la escena, a la recepción directa del breakbeat andaluz. La influencia del sur, ya en el siglo XXI, reforzó y reorientó parte del oído insular hacia un breakbeat de pista más reconocible como tal. No sustituye los veinte años anteriores de rave, hardcore y ritmos rotos.
Suga7 y la segunda generación
Suga7 empezó a pinchar hacia 2010 y a producir hacia 2014. En 2015 fundó con Obscene Frequenzy el sello Wasted Recordings. Lleva más de cien temas, con presencia en las listas de breaks y en la prensa especializada. El EP Wasted Vol. 2, el que lo llevó a las páginas de La Provincia en junio de 2026, buscaba una fusión entre old skool y breakbeat actual: material que transportara al pasado y sonara al presente. Su ficha en este archivo es la de un productor de Tenerife dentro del circuito contemporáneo de breaks, no la de un apéndice andaluz.
El catálogo del archivo suma otro nombre canario con página propia. AndrewFx es el proyecto de Andrés Ramos Pérez, nacido en 1987 en La Palma. Trabaja breakbeat, breaks, UK bass, drum and bass y jungle. Su biografía sitúa el arranque serio de la publicación en 2022: los primeros envíos fueron a sellos andaluces y, tras una respuesta positiva, a imprints de fuera. Es otra isla y otra década, y repite un gesto ya visto en Suga7: el oído se formó en Canarias y el contacto con Andalucía llegó después, como circuito de publicación, no como cuna.
La continuidad entre generaciones también está en un vinilo. En The Rave Kulture Records, la referencia RK003 de The Rave Doctor, Ruff in the Jungle, junta el mix original de 1993 con una versión acreditada a DJ Jonay, Suga7 y Obscene Frequenzy, además de un re-edit del trigésimo aniversario. Obscene Frequenzy, asociado en su ficha al circuito británico de breaks, es el socio de sello de Suga7 y el tercer nombre de ese corte. El disco pone en la misma cara al DJ que nombró el estilo y a quien lo está publicando ahora.
Sellos, tiendas y cultura física
Monky Records, tienda de vinilo en Tenerife —con dirección publicada en Santa Cruz y actividad también descrita en Tejina—, se define como especialista en breakbeat y hardcore. En 2026 sus listas semanales siguen moviendo hardcore, jungle, drum and bass, UK garage y breaks, incluidas reediciones de clásicos británicos de los noventa. No es un detalle pintoresco. Es infraestructura: un sitio físico, dentro de la isla, donde ese repertorio se compra, se encarga y se comenta. Una escena que todavía tiene tienda tiene un lugar distinto del que solo vive en una plataforma.
The Rave Kulture Records es el sello de vinilo ligado a la marca de Jonay. Las ediciones que circulan en tiendas lo presentan como sello español. El catálogo visible reúne recuperaciones old skool: además del RK003 ya citado, el RK006 devuelve al vinilo Strictly Drum and Bass, de The Enigmatist, un tema de 1992, y el RK010, a la venta en Monky con fecha de 2025, recupera Rockin’ Down the House, de MI 7, un hardcore británico de 1991 con breakbeat, dub y reggae. Wasted Recordings ocupa el otro polo: el sello digital de breaks con el que Suga7 y Obscene Frequenzy publican la generación actual. Uno guarda el repertorio histórico en doce pulgadas. El otro lo sigue escribiendo.
El resurgir después de la pandemia
En 2024, preguntado por la época dorada de la cultura rave en Tenerife, Jonay señaló el presente. Entendida como fiesta, decía, está en su mejor momento, con festivales y grandes eventos. La esencia, añadió, no ha desaparecido ni en las épocas más bajas. Si la pregunta miraba al pasado, el tramo que citaría es el que va de 1988 a 1993. También describió el cambio de oficio: antes había pocos DJs y ahora hay muchísimos, y una parte de la producción se hace desde casa.
La entrevista de Suga7 en 2026 ya no presenta el breakbeat como una recuperación de archivo. Lo da por repertorio colectivo, y el productor sigue editando. El vinilo compartido con Jonay y la tienda que en 2026 sigue especializándose en ese sonido cierran el argumento: la isla no está solo recordando una escuela de los noventa. La está pinchando, prensando y vendiendo.
Una escena diferenciada dentro del breakbeat español
El breakbeat canario comparte oído con el británico y una forma social distinta de la andaluza. La radio autonómica y la red de autovías que vertebraron el sur peninsular no son el mapa de esta historia. Aquí el género se sostuvo en el contacto con los clubes y los selectores del Reino Unido, en cabinas de largo recorrido, en el carnaval como escenario público y en una permeabilidad entre rave, hardcore, jungle, drum and bass y breakbeat que no pidió elegir una sola etiqueta.
Tenerife es el núcleo histórico que las fuentes permiten describir con nombres, fechas y lugares. El marco es canario porque la prensa habla de un repertorio del archipiélago, porque hay fichas de otras islas en el mismo lenguaje, y porque la música circula entre ellas. Llamarlo solo breakbeat tinerfeño dejaría fuera esa autopercepción. Contarlo como un capítulo del sur peninsular borraría el old skool que, para quien lo vivió, ya estaba en la isla cuando llegaron las sesiones andaluzas.
Presente y legado
En 2026 la escena tiene a la vez memoria y oficio. El documental viaja. Jonay sigue pinchando el carnaval y la cita del 5 de diciembre. Monky Records sigue surtiendo de vinilo hardcore, jungle y breaks. The Rave Kulture Records sigue prensando recuperaciones del rave británico con sello español. Suga7 publica breakbeat actual desde Tenerife, y AndrewFx, desde La Palma, forma parte del mismo mapa de ritmos rotos. El legado no es una edad dorada cerrada en 1993. Es un repertorio que la isla reconoce como suyo y que una generación posterior sigue reformulando.
